¿Cómo puedes estar segura de que es Dios quien te habla?
Últimamente ha habido algo muy consistente en mi vida, cada día, con cada predicación, con cada persona que está en mi vida: Dios me habla.
¿Pero de qué puede hablarle Dios a una simple mortal?
Bueno, el llamado de Dios a mi vida es muy simple: ve y entrega tu vida a mi servicio.
¿Pero a donde iré?
A África, esto es así...
Desde los 13 años sabía que mi anhelo era viajar por el mundo, conocer lugares, personas, culturas, llenarme de mucho conocimiento, pero hasta ese entonces mi deseo de salir no tenía un propósito. No fue hasta los 16 años cuando Dios puso en mi corazón África.
Desde el momento cuando conocí la historia de los chicos con los que el Instituto Canzion ubicado en Guinea Bissau había estado trabajando sentí en mi corazón gran compasión junto con dolor, al saber de sus vidas, como ellos debía arreglárselas para emprender un viaje de 2 días a pie para poder llegar a la escuela, como muchos de ellos eran golpeados y humillados en sus aldeas con tal de que dejarán de asistir a la escuela, e incluso, como muchos al aceptar a Cristo como su salvador ya no podían volver son sus familias por temor a ser masacrados o muertos.
Fueron muchísimas las historias que marcaron mi corazón, que me hicieron sentir esas ganas de ir y hacer la obra que en su momento alguien más hizo conmigo: presentarme a Dios como mi salvador y con ello ofrecerme vida eterna.
Han pasado años desde aquella primera experiencia, ahora tengo 20 años, pero mi deseo no sólo sigue siendo el mismo, sino que Dios me ha mostrado por medio de personas que han podido ministrar a mi vida cual es verdaderamente mi propósito.
Justo la semana pasada platicando con la hija de un pastor me preguntaba sobre mi llamado, sobre mis anhelos y en un momento de la conversación añadió: tu eres la respuesta a las oraciones de África, ellos han estado orando por ti, y en respuesta Dios te usará en sobremanera para cambiar sus vidas...
Eso sencillamente me impactó...
Dios conoce que mi más grande deseo es servirle completamente sin guardarme nada para mi, y él desde hace tiempo ya me había dado la promesa de que pronto iría a África a cumplir el propósito de mi vida, pero justo hace poco más de dos semanas le dije: Padre háblame sobre mi propósito y fue entonces cuando me dijo: te irás a África en enero.
Obviamente mi reacción fue: Señor, seguramente esto debe ser una creación de mi mente, y le pedí que me diera una confirmación. Al día siguiente se acerca mi amiga Danissa y me dice: abbie, tengo algo que decirte: Dios me ha dicho que muy pronto te irás a África.
En verdad Dios se está moviendo grandemente, en los últimos días hemos tenido unas series de conferencias y predicas y todas y cada una de ellas hablaban sobre lo mismo: recuerda los sueños que Dios ha puesto en tu corazón, sal del lugar en donde estás y ve al país al que Dios te ha llamado, creele a Dios, y sin importar lo que veas atrévete a caminar que Dios pondrá el suelo.
Yo creo en las promesas de Dios, confío plenamente en que su palabra es verdadera, ahora sólo me queda orar y terminar de prepararme haciendo mi parte.
A aquellos que leen esto, aquellos que están en mi hermosa tierra sonorense, a quienes han sido de apoyo en mi vida y han formado parte de mi proceso, les pido oren por que nada impida, ni yo misma, que el propósito de Dios se cumpla en mi vida.
Estoy grandemenete agradecida por sus oraciones y por todo su apoyo, sé que Dios hará grandes cosas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario